De los dos colegios Mayores, el segundo en importancia el el Colegio Mayor de Presencia: aquel cuyos facultados tienen la capacidad de vivir el presente, momento a momento.
Inicialmente, ambos colegios estaban unificados bajo la institución más relevante de Océano: El Primiciado. Los remembrantes dedicados a recordar y transcribir, los contempladores, apoyando a sus hermanos, clasificaban y archivaban todas esas memorias. El objetivo era que algún día, estas Memorias de la Humanidad, declarado Bien Inmaterial por su incalculable valor, salieran a la luz pública, para que todos los pueblos de Océano conocieran los mecanismos que regulan la existencia humana, a través de la secuencia de réplicas que la articulan. Sin embargo ha pasado más de un siglo desde el Éxodo de la Erema, y los sótanos de las sedes primiciales siguen guardando su tesoro. El lento proceso de digitalización, unido a las trabas burocráticas impuestas por El Primiciado, han detenido el proceso de apertura.
Los maestros contempladores más veteranos, frustrados, han iniciado su lento éxodo particular, hacia parajes recónditos y apartados donde dedicarse por entero a la contemplación, bajo una excusa razonable: su misión de vida es sostener el oradi, conciencia colectiva de la humanidad.






