BIENAVENTURANZA

Con un ojo como escudo 

y otro bahía que aflora,

eres el diario ardiente 

de todas esas batallas,

libradas sin otro dictado 

que los remiendos de tu alma.

Verso suelto sin rebaño,

sin un número de serie, 

solo a tí mismo te pareces.

¡Bienaventurado tú!

Único 

que a pesar de los que están, 

eres.

 

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