ESTACIONES

Recorre, pequeño, sin temor,

tu encendida primavera,

teñida de colores,

y esquinas aprendidas.

Senderos fugaces de tu infancia.

A poco que apresures tus pasos,

entre caida y resuello,

alcanzarás tu verano.

Se perla tu piel candente.

Sensual, roza la brisa.

Deshojas los pétalos

de una flor distraida,

profecía de otoño.

Pisada firme, cobijo arboreo,

que te vió amañar,

acariciadas promesas.

Frutos suntuosos explotan en tu boca.

Se aploma tu cielo,

arrecia el viento.

Eres ya puerta y refugio,

cama y sudario después,

al que lloran otras primaveras.

 

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