5. Trazados

   De los cinco colegios menores, el más mediático de todos es el Colegio Profesional de Trazadores, aquel cuyos facultados tienen el don del ensueño. A través del sueño lúcido, tienen la capacidad de facilitar encuentros que revisten un carácter oficial. Ya sea de tipo científico, artístico, cultural, comercial y, por qué no, también sentimental. Se trataba con ello de facilitar una mayor cohesión entre todos los pueblos de Océano, superando las limitaciones del transporte aereo y marítimo, y dotándolo asi mismo de un matiz personal e íntimo, tan útil para circunstancias más delicadas.

   El trazador busca a su cliente en el espacio del ensueño. El fondo elegido por este no es un lienzo en blanco, sino algún lugar emblemático de Océano. Dado que hablamos de una civilización tecnológicamente avanzada, el Colegio de Trazadores regula los trazados mediante dispositivos electrónicos sofisticados conocidos como genoides. 

   La genoide tiene en superficie la forma de un poliedro regular: un dodecaedro formado por doce caras pentagonales. Cada una de esas caras es capaz de desplegar una genusa: una secuencia holográfica de precisión, con la que el trazador apuntala en su imaginario el lugar virtual del ensueño, y con ello el Colegio de Trazadores gestiona una parte del proceso. 

   Y es aquí donde aparece el protagonista de esta historia de ciencia-ficción: Omuri-Su, que durante años trabajó como trazador antes de hacerse instructor.

4. EL PRIMICIADO

   De los dos colegios Mayores, el segundo en importancia el el Colegio Mayor de Presencia: aquel cuyos facultados tienen la capacidad de vivir el presente, momento a momento. 

   Inicialmente, ambos colegios estaban unificados bajo la institución más relevante de Océano: El Primiciado. Los remembrantes dedicados a recordar y transcribir, los contempladores, apoyando a sus hermanos, clasificaban y archivaban todas esas memorias. El objetivo era que algún día, estas Memorias de la Humanidad, declarado Bien Inmaterial por su incalculable valor, salieran a la luz pública, para que todos los pueblos de Océano conocieran los mecanismos que regulan la existencia humana, a través de la secuencia de réplicas que la articulan. Sin embargo ha pasado más de un siglo desde el Éxodo de la Erema, y los sótanos de las sedes primiciales siguen guardando su tesoro. El lento proceso de digitalización, unido a las trabas burocráticas impuestas por El Primiciado, han detenido el proceso de apertura.

   Los maestros contempladores más veteranos, frustrados, han iniciado su lento éxodo particular, hacia parajes recónditos y apartados donde dedicarse por entero a la contemplación, bajo una excusa razonable: su misión de vida es sostener el oradi, conciencia colectiva de la humanidad.

3. Remembranza: un mar de réplicas

                                                                         EILEN-RO

   De los dos Colegios Mayores, el más relevante es el de Remembranza, aquel cuyos facultados tienen la capacidad de recordar vidas pasadas. 

   La sociedad de Océano es monógama. Se estudia en la juventud la pareja idonea que acompañará a cada hombre y mujer a lo largo de toda la vida, y el vínculo no se rompe. Entendiendo desde Remembranza que sus facultados viven un proceso de transformación vital continuo a lo largo de su vida, asumen que no son aptos para la vida en pareja, por lo que establecen el celibato. No solo eso, admiten que lo mejor es que el remembrante viva interno en su sede, dedicado al arte de recordar.

   Es aquí donde aparece el protagonista que acciona la trama: Eilen-Ro. La parte más trascendente de sus «disciplinas» consiste en practicar la Remembranza. El gonjo sobre su cabeza recrea la distancia simbólica que separa el presente de un pasado más o menos lejano. Comienza así a navegar en un mar de «réplicas» (vidas pasadas) para retomar un legado milenario.

   Pero ese mar de réplicas, más pronto que tarde, se ha convertido para Eilen en un mar tempestuoso en el que teme naufragar.

2. Contexto

GEOGRAFÍA

Océano: un mundo acuático. Más del 90% de su superficie es agua. Su único continente está situado en regiones árticas del polo norte, por lo que la mayor parte de su población humana se reparte entre un sinnúmero de islas, archipiélagos y penínsulas a lo largo del globo.

SOCIEDAD

Pero lo más característico de este mundo no es su geografía, sinó su sociedad. La Humanidad de Océano estuvo durante siglos tutelada por una civilización mucho más avanzada, conocida como La Erema. Y todavía en los colegios se sigue enseñando algo esencial que todo niño o niña, antes o después, tendrá que saber sobre Océano. Y se explica de forma muy gráfica:

Imaginad, niños, que entra el conserje para advertirme que debo ausentarme porque me reclama la Dirección del Akad (colegio) y para asegurarme de que la clase siga su curso con normalidad, voy a elegir a algunos de vosotros quienes, por vuestras singulares cualidades vais a llevar la clase en mi ausencia, todo el tiempo que sea necesario. ¿Entendeis de qué os hablo?

   Sí, responde muchos, pero no todos. Algunos, los facultados, en su incertidumbre, guardan un pudoroso silencio.

   Y es que La Erema, antes de abandonar Océano, decidió compensar a la Humanidad con la Gracia de los siete dones, recogidos en el Silabario.

Un 15% de la población humana de Océano tiene facultades sensoriales singulares. Su vida ya está definida. Todos ellos pasarán por alguno de los siete magisterios que los instruirán y regularán su desarrollo, siempre para la Causa.

1. Paradojas

Solo sé que no se nada.

Toda paradoja es un contrasentido, una contradicción, al menos, aparente. Ya que a veces, esa falta de lógica que encontramos en la superficie de algo, es solo un modo de corregir o compensar algo que hay por debajo, que devuelve el equilibrio al asunto en cuestión.

   Hace unos años, acudía a una consulta privada, y la doctora, al tomar mis datos y comprobar que me dedico a la docencia, me planteó una duda razonable. Su hija, de cinco o seis años, es lo que hoy denominamos como de “altas capacidades”. Me consultó si creía yo conveniente que su hija continuara en la enseñanza pública, o si aprovecharía mejor su talento en la privada. Le aconsejé lo mejor que pude. Ella me comentaba, todavía con asombro, que a veces la escuchaba hablar de cuestiones de física o de biología, y lo hacía con la soltura de una profesional en su ámbito. Eso es una paradoja: la excepción que confirma la regla. Y la regla es, que una niña lo más que suele comentar a sus padres es acerca de sus amiguitos de clase, no sobre cuestiones de física o de biología.

   Tan excepcional es la paradoja, que esta que hoy comento vino a mí de forma casual, y no conozco en persona más casos similares. Aunque todos sabemos de grandes figuras de las ciencias, las artes, o cualquier disciplina, que desde muy jóvenes han venido a demostrar un talento prodigioso. Conocido es el caso de Mozart, que con solo cinco años, ya dominaba teclado y violín, y componía obras musicales.

   Ahora bien, en literatura, para que una paradoja sea efectiva, y hasta un ciego pueda verla, no basta con presentar un elemento A que parezca B. Necesitamos contrastar con un elemento B que parezca A. La comparación se hará evidente. Y ya que hablábamos de Mozart, traigo a colación una película de los años ochenta, donde vemos a un jovencísimo Robert Downey Junior interpretando a Mozart en Amadeus. El joven compositor aparece caracterizado como el eterno adolescente, juguetón, gamberro, en fin, bastante irreverente para su época. Pero cómo tocaba el piano, cómo componía. Frente a él, su tutor, Salieri, representa al hombre que se hace a sí mismo, y en su rostro adusto vemos reflejado la disciplina y el esfuerzo que han acompañado su vida, que le han permitido hacerse un nombre y alcanzar reconocimiento social, y aun así, apenas ha conseguido arañar algo de la genialidad de su pupilo. Debió ser para él un insulto, una ofensa a su orgullo herido, una infame broma del destino. Esta es una paradoja completa: el binomio perfecto. En Genusa, está representada en la pareja protagonista. Pero antes de hablar de personajes, tenemos que conocer el contexto.

Sinopsis

   ¿Qué ocurriría si pudieras recordar tus vidas anteriores?

Uyshín pide ayuda a Omuri-Su, el trazador que hace años instruyó a su hermano Eilen. Le confiesa a su pesar que Eilen-Ro no ha vuelto a Sunoa tras las fiestas de Renovación. Unos días antes de su previsto traslado  ha hecho pública una declaración de soberanía por la que renuncia a El Primiciado, es decir, a todo: desde la ordenación vigente tras el Éxodo de la Erema, hasta su don único para navegar entre réplicas y retomar así un legado milenario. Se trata de una situación insólita, un incidente grave, sin precedentes en la historia de Océano.

   Con esta petición desesperada, Uyshín pide al trazador que acompañe a su hermano en su proceso de ruptura que pone a prueba el equilibrio del joven remembrante. Le ruega que lo ayude a encontrar una nueva misión de vida, si es que la hay para él.  Le induce a descubrir qué oculta Remembranza; que ha vivido Eilen o que ha descubierto tras los muros de Sunoa, que le ha llevado a adoptar esta decisión terminal.

   Omuri acepta el compromiso pero, al hacerlo, no sabe que está renovando un vínculo muy antiguo. Da así comienzo un viaje a través de Océano, al encuentro de respuestas y desafíos. Pero también es un viaje a través del Silabario, sus siete dones, y los facultados y comunes que impulsarán a la pareja a un desenlace destinado a enderezar la historia.