EL JARDÍN DE LOS SUEÑOS ROTOS

Salí al jardín hastiada del bullicio de la fiesta. Me acerqué a otra alma solitaria apostada como una estatua junto al roble. Creí recordar sus ojos verdes, en tiempo luminosos. Me saludó y apuró su copa con un brindis. Me presenté como Meli. Siempre es mejor que un nombre largo y triste. Refrescó mi memoria: soy Amor ¿recuerdas? Claro que lo recordaba. Asentí.

Escuchaba el rumor estridente de risas, música… toda esa farándula que habita en la superficie. Éramos convidados de piedra, pero nuestros latidos casi podían escucharse entrelazados en el silencio del jardín. Llevábamos dentro nuestra propia música, y alguna canción que muchos habrían olvidado, si es que alguna vez la conocieron.

IMPERMANENCIA

Entre sueño y sueño, frente a mi ventana, 
sigue prendida la luz de tu insomnio.
¿Y qué te desvela? Me pregunto.
Si miro al cielo y solo veo estrellas 
que ya se apagaron.
Si miro a la tierra, y siento aletear entre ramas
el aroma tibio de nuestros ancestros.
Seguro que mañana tu luz estará apagada,
que otras almas nutrirán de sueños
tu impermanencia.
                                                                                                                                          

LEJOS DEL MUNDO


Roído el silencio por el tráfico diario,

me aturdía un rumor de ondas

por el que nadie se inmuta en un país de ciegos.

Como lluvia ácida en el desierto

Un arcoíris letal, invisible, 

se extendía hasta el horizonte,

matándonos despacio, sin piedad.

Muertos estabamos en vida, 

sedientos de una sed equivocada.

Cargué sobre mí un ansia de olvido.

Abandoné lo que llaman progreso,

y me alejé del hombre y sus inventos.

Unido a la naturaleza, soy vida en ella.

Me recuesto en un lecho vegetal, 

y escucho en él el pulso de la tierra.

Aprendo sus ciclos, y ella me curte

en un arte ritual de plena supervivencia,

lejos de un fraude de palabras.

ERA LA LIBERTAD

 

Era un gorrión, y ya soñaba volar alto. Mis alas de ánade,

creciendo como para halcón, tomaron envergadura de águila.

Ni el orgullo ni el hambre de mejores presas,

me impulsaron a crecer.

Era la libertad, y saber que sobre mí,

solo las luminarias me contemplan.

Era la libertad y saber que bajo mí,

el vasto mundo se despliega,

y nada en él es al fin tan inquietante

que llegue a deslucir un vuelo

que hasta el viento apremia.

 

ELIGE UN AMOR

Puedo amarte de tantas maneras… Tu solo elige una.

¿Quieres un amor protector, que lama tus heridas?

¿O uno salvaje y desatado que explore hasta el ahogo 

los tesoros que guarda tu piel?

¿Te improviso un amor casual, que empiece y acabe en suspiros?

¿O mejor del día a día, pausado, comprometido?

Por contrato también me queda.

Lo entrego a destiempo, cuando no lo esperes, o bien precoz 

con trazas de granate, como un deseo primerizo.

El amor celoso, ruin, que nos alejará 

en aprietos, lo sirvo húmedo.

Y al fin, te reservo el Amor verdadero, sin condiciones,

entregado, en templos sagrados de traza bendita.

Elige un amor. O imagínalo.

Por probarlos todos tengo  un surtido de amor en semana.

Pero si ninguno te convence déjame paso,

 rueda a un lado, que el amor no florece en las piedras.